Cómo encontrar tu pasión. Recuerda quién eres.

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Demasiadas personas confunden pasión con vocación. Si quieres saber cómo encontrar tu pasión, primero lee estas sabias palabras por parte del CEO de Amazon.

«Uno de los mayores errores que se cometen es provocar un entusiasmo forzado. Uno no elige su pasión, las pasiones lo eligen a uno» — Jeff Bezos.

No hay nada más real que las emociones. No se pueden fingir, no se pueden falsificar; simplemente aparecen. No hay nada más humano que una emoción, nada está tan ligado a la vida como una pasión. Hay una sencilla razón por la cual las máquinas no pueden sustituir a los seres humanos, porque son unos trabajadores perfectamente adiestrados y desapasionados. El mundo se construye con trabajo, pero se crea con pasión. Cada día, observo a mi alrededor y veo a cientos de personas que enterraron sus pasiones con la promesa de retomarlas cuando fuese el momento, pero ese momento nunca llega y las olvidan. Olvidan su sentido. Olvidan quiénes son.

La pasión es la chispa que activa nuestro sistema y nos da la energía necesaria para perseverar en buscar nuestros propósitos. Abandonarla es renunciar a nuestras metas. Todos tenemos un camino a seguir en nuestras vidas. Debemos sentirnos afortunados de que todos podemos decidir libremente qué senderos escoger. Nuestros antepasados habrían dado cualquier cosa por tener esta libertad, a ellos, desde el día de su nacimiento se les decía hasta dónde podían llegar, hoy en día, el único límite nos lo imponemos nosotros mismos. ¿Hasta dónde quieres llegar? ¿Qué te impide alcanzarlo? Nosotros mismos.

Imagina que el camino de tu vida transcurre por un bosque oscuro, repleto de árboles que te privan de la luz y lleno de sonidos amenazantes. La pasión es como una antorcha que nos ilumina el camino, y cuanto más la alimentes, más crecerá. Pero hay un precio a pagar: tu llama se verá desde cualquier parte y todo lo que haya a tu alrededor se girará para observarte. Tu luz despertará envidias y enemistades, pero también admiración y orgullo. Algunos buscarán el cobijo de tu llama y otros tratarán de apagarla. Para avivar la llama deberás enfrentarte a la incomodidad, luchar contra tus miedos y desarrollar tu potencial, sólo así, podrás apreciar la belleza del bosque.

Cuando ser diferente pasa de ser normal a ser inusual, la mediocridad se convierte en una meta aspiracional

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Lamentablemente, la gran mayoría escoge renunciar a la pasión. De este modo pasan por su camino desapercibidos, sin tener que enfrentarse a lo que los asusta. Escogen la comodidad del anonimato al abrigo de la oscuridad. Creen que no tienen ningún papel que cumplir, que sólo los elegidos son quienes podrán iluminar los árboles y caminos. pero todos somos capaces de hacerlo. Nacimos para brillar, no para ocultarnos. No hagas que ocultarse sea tu estilo de vida. No convirtamos el anonimato en normalidad. Naciste original, no te conviertas en una copia más. No permitas que la sociedad apague el fuego que tanto prendía cuando eras un niño. Y ahí es a donde debemos viajar, a la infancia, el momento en que nuestras pasiones se nos revelaron con claridad. En la edad adulta, la pasión no siempre se presenta de una forma evidente y cuanto más tiempo ha pasado desde que la dejamos dormir, más difícil es reconocerla cuando despierta. Algunos incluso mueren sin volver a verlas, y una vida sin pasión es una vida sin sentido. Vivir sin motivación es vivir en vano.

Cuando éramos pequeños nos dejábamos llevar, éramos aventureros y estábamos lleno de sueños. Un día queríamos ser veterinarios, y al siguiente astronautas, teníamos cientos de ideas, pero era más importante lo que no teníamos: miedo al fracaso. El miedo al fracaso es algo cultural, algo que hace siglos no existía. Es la sociedad quien lo ha instaurado, de este modo somos más fáciles de controlar; cuanto más nos parezcamos más fácil será diseñar un producto para nosotros. Un niño no teme fracasar, un niño no teme que su carrera deportiva se trunque por una lesión, ni que su empresa de sándwiches con sabor a galleta no tenga las ventas esperadas. Sin miedo al fracaso, tu pasión despertará tu motivación e impulsará tu maquinaria interna y te llevará a las cotas más altas que jamás hayas imaginado. Transpórtate a tu infancia, ¿qué te gustaba hacer?, ¿qué disparaba tu creatividad y despertaba tu curiosidad? ¿Qué solías hacer cuando estabas solo, en el propio universo que habías creado? ¿Qué hacías tan bien que obligaba a los demás a que se giraran para verte e incluso te pedían que lo hicieras?

Las pasiones pueden cambiar y evolucionar, crecen como las ramas de un árbol y sólo vemos la superficie de las hojas. Mira más allá y llega a la base del árbol, muchos sucesos pasados sólo tienen sentido en el futuro. Soñar con ser astronauta puede revelar una pasión por la astronomía o por la ingeniería aeronáutica, y una fábrica de galletas pudo ser la detección de una necesidad para un tipo de cliente, lo que revela una actitud emprendedora. ¿En qué aspectos destacabas? ¿En hacer amistades, en correr, en estudiar? ¿Qué hacías con suma facilidad y mejor que la persona promedio? ¿Qué actividades realizabas con las que perdías la noción del tiempo? Coge un papel y contesta estas preguntas basadas en tu infancia, este ejercicio hay que realizarlo antes de comenzar a contestar a las preguntas de tu vida adulta, primero necesitas despojarte del miedo.

El silencio es la única vía de comunicación con nosotros mismos. Sólo tú puedes enseñarte a vencer el miedo

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Cuando la pasión llama a tu puerta y no oyes la llamada, algo se activa dentro de ti. Tus actos y tus pensamientos no irán en sintonía, sentirás que algo te está llamando, pero no sabes —o mejor dicho, no quieres saber— qué es. La frustración se hará dueña de tu día a día y, lentamente, una duda existencial crecerá dentro de ti. La pasión te está llamando, pero tus miedos te impiden dejarla entrar. El miedo es parte de nuestra naturaleza, no se puede eliminar, pero sí transformar. Utiliza el miedo como adrenalina, úsalo como impulso. La clave es conseguir que no nos paralice. El miedo es un muro que se nos pone en el camino, y detrás de éste aguardan nuestros sueños más preciados.

Tenemos miedo a ahondar en nosotros mismos para conocernos, nos colocamos barreras para no oír nuestra propia voz. He estado presente numerosas veces de un fenómeno peculiar: gente quejándose de que en la televisión no echa nada interesante, pero aún así la dejan encendida. Prefieren mantener el cerebro desconectado. El ruido exterior acallará su voz interior. Las conversaciones con nosotros mismos son incómodas y preferimos evitarlas. El éxito se puede medir por la cantidad de conversaciones incómodas que estamos dispuestos a soportar. Huye del ruido externo, deja el móvil en casa y busca un lugar tranquilo, lejos de distracciones. La naturaleza suele ser generosa con quienes la visitan en busca de respuestas. Descálzate, túmbate sobre el suelo y conecta con el mundo.

Nos da miedo hablar con nosotros mismos porque nuestro «yo» interno nos dirá lo que necesitamos para ser felices y puede que no tengamos la suficiente valentía para dárselo. Nos da miedo descubrir el potencial que tenemos en nuestro interior porque eso conlleva asumir la responsabilidad de sabernos dueños de nuestro propio destino. Conlleva dejar de culpar al mundo y coger las riendas de nuestra vida. Después de descubrir nuestros anhelos ya no habrá vuelta atrás, perderemos la excusa de no saber qué queremos, y si no damos los pasos en dirección a nuestra felicidad, sabremos que nos hemos traicionado a nosotros mismos. Se requiere disciplina, coraje y sacrificio para estar dispuestos a corregir el rumbo. Se precisa de valentía para abandonar la zona de confort y explorar nuevos horizontes. Se necesita compromiso para abrazar la incomodidad. ¿Estás dispuesto a comprometerte contigo mismo? ¿Estás dispuesto a descubrir tus pasiones, a descubrirte?

La única forma de medir el éxito de una persona es a través de sus actos

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Hay pasiones más dormidas que otras, algunas afloran después de hablar con nosotros mismos, sin embargo, otras siguen enterradas bajo los miedos de preguntas no formuladas. El mayor temor detrás de toda pasión es: ¿Cómo voy a vivir de una pasión? ¿Es posible ganarse la vida haciendo simplemente lo que amo hacer? No te detengas ante esas preguntas porque volverás a guardar tus pasiones en un rincón, y cuando las recuperes serán como esas fotos antiguas y gastadas, llenas de polvo escondidas en un cajón, cada vez más descoloridas. Has arañado la superficie de lo que puedes llegar a ser, no vuelvas a esconderte, no dejes morir la llama.

Profesionalizar una pasión es el segundo paso del que hablaré en la siguiente entrada, pero no adelantemos acontecimientos. Paso a paso. No mires qué hacer con tus pasiones, no te abrumes pensando en cómo monetizarlas. Si antes de comenzar a hacer tú mismo te boicoteas, jamás conseguirás la meta ni superar el miedo. Lo importante es hacer, dar los primeros pasos fuera de la zona de confort. Haz pequeñas incursiones relacionadas con tus pasiones, con tus gustos e inclinaciones. Si te gusta la astronomía ve a un observatorio. Si te apasionan los animales, ve a ayudar a un refugio. Si amas el deporte, no te limites a verlo desde el sofá, practícalo. Desenvuélvete en nuevas áreas o reinventa las ya conocidas. Lo importante es hacer algo relacionado con lo que te gusta, de este modo tu pasión se presentará a ti en el momento oportuno.

Freddie Roach, hijo de un boxeador se inició en el mundo del boxeo por el amor que siente hacia ese deporte. Estaba seguro de que boxear era su pasión, y en 1978 debutó como profesional. Le diagnosticaron parkinson, pero continuó. Creía que había nacido para boxear. Pasó a ser entrenado por uno de los mejores entrenadores de la época, pero finalmente su carrera decayó. Acabó aceptando trabajos mal pagados para poder mantenerse y, desprovisto de toda pasión vivía en una frustración constante. Si el boxeo no era su pasión, ¿cuál era? Fue a ver cómo entrenaban nuevos púgiles en el gimnasio donde había comenzado, y comenzó a ayudarlos a mejorar. Se percató que el boxeo estaba cambiando y los boxeadores cada vez eran más rápidos. Con su experiencia como boxeador, diseñó un método de entrenamiento revolucionario para la fecha. Los púgiles combatían contra él en una especie de simulacro antes del combate real. Con los conocimientos recibidos de uno de los grandes entrenadores, su trayectoria como boxeador y su pasión por el boxeo, lo entendió todo. Había llegado incluso a dudar de si el boxeo era su pasión. Claro que lo era, pero su vocación no era boxear, sino entrenar. Así fue como con el tiempo se convirtió en lo que es hoy: Roach es uno de los entrenadores más conocidos del mundo, habiendo sido votado Entrenador del Año en 2003, 2006 y 2007. Actualmente es el entrenador de Manny Pacquiao.

Sé imparable. No dejes que nada te detenga, experimenta en los campos que te agradan hasta que tu pasión se revele más clara que nunca.

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Para ello debes emprender pequeñas acciones. Cada uno de estos actos serán como piezas de un puzle. Cuantos más pasos des, más piezas conseguirás y, cuando sea el momento, la imagen llegará a ti. Comenzarás a ver con claridad el dibujo y descubrirás qué te apasiona, y puede que sea algo que ni siquiera sabías. Lo digo por experiencia: Hace unos años, comencé a estudiar inglés para tener más opciones de crecer dentro de una multinacional y, debido a que mi nivel estaba por debajo del promedio de la clase, decidí salir de la zona de confort, viajaría a Londres diez días, totalmente solo, para tener que relacionarme sí o sí en inglés con mi entorno. Cuando volví, no sólo descubrí que mi nivel había mejorado de manera considerable, sino que también entendí que viajar solo ante un idioma que no dominaba había sido una experiencia reveladora. Había abrazado la incomodidad y había vuelto más seguro y con más confianza, sentía que podía hacer cualquier cosa. Me encontré con obstáculos como un vuelo cancelado, una partida hacia Düsseldorf sin billete de vuelta y una maleta perdida en Valencia. Después de dos días de aeropuerto en aeropuerto, llegué a casa. No lo había dudado en ningún solo momento. Esa pequeña chispa prendió la mecha de otro viaje, y luego otro. Descubrí que viajar es una de mis grandes pasiones y me han llevado a conocer gente de todo tipo y aprender cosas muy diferentes.

Quise estudiar inglés para mejorar mi trabajo y acabé dejando mi trabajo para seguir viajando. Si me hubiera quedado en la zona de confort, este blog no existiría. Hay que hacer, es la única manera de descubrirse. Es la única forma de prosperar. Tu mente te dirá que aún no estás preparado, que antes de hacer cualquier actividad, sea gratuita o de pago, necesitarás más información. Es una trampa psicológica. Nunca estaremos lo suficientemente preparados para hacer algo, porque cada nuevo día tenemos más experiencia que el anterior. El miedo te hará retrasar la toma de decisiones y, si le haces caso demasiadas veces, el tiempo pasará y tu situación no cambiará y, un día, mirarás hacia atrás y dirás: «ya es demasiado tarde».

No dejes que el tiempo pase ante tus ojos, la vida no es algo que sucede, la vida es algo que construimos. Cada uno de nuestros pasos nos lleva en una dirección, a veces puede parecernos incorrecta, pero con el tiempo entenderás el gran peso que tuvo aquella decisión. No te detengas, haz. La mayoría de pasos en falso se dan por quedarse quieto. Toma la responsabilidad de coger las riendas de tu vida. Ten el compromiso de superar tus miedos y entregarte a tus pasiones. Muestra tu luz a los demás, enséñate a ti mismo lo grande que puedes llegar a ser. No tengas miedo a fracasar, no tengas miedo a tomar tus propias decisiones. Tienes el poder de la decisión, eso nadie podrá hacerlo por ti. Si te dices que no puedes, no podrás, si te dices que puedes, lo lograrás; porque los límites, así como los miedos, suelen ser una ilusión. ¿Te atreverás?

Hábitos. Por qué son tan importantes y cómo podemos generar nuevos sin luchar contra nosotros mismos.

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Antes de dar un paso en cualquier dirección, hay que medir muy bien qué consecuencias tiene darlo y, también, qué consecuencias tiene no darlo; saber qué efectos tiene en nuestra vida las cosas que estamos haciendo. En otras palabras, tenemos que pensar antes de tomar una decisión. ¿Pero no sería demasiado estresante vivir constantemente pensando en todo lo que debes hacer? De esta necesidad nacen los hábitos. Gracias a ellos podemos aumentar nuestra productividad y gestionar nuestro tiempo.

«Quienes dicen que para jugar a un juego hay que saber las reglas del juego, normalmente no conocen las reglas de juego.»

Al día tomamos millones de decisiones de forma inconsciente, en modo piloto automático. El cerebro siempre va a buscar la forma más eficiente de distribuir los recursos, ya que si tuviéramos que decidir conscientemente cuándo respirar o cuándo pestañear, acabaríamos locos o muertos. Nuestro cerebro interioriza estas acciones y otras más complejas como el lenguaje no verbal, caminar o tocar un instrumento; y distribuye las cargas de trabajo para que podamos dedicar nuestra atención y concentración a forjar nuevas decisiones. Es la única manera de seguir evolucionando y mejorando, de lo contrario nos estancaríamos en determinadas acciones que requerirían toda nuestra atención. Cada uno de los nuevos procesos que pasa a ejecutarse desde el piloto automático, es un hábito generado. Una vez adquirido y asentado en nuestro estilo de vida, podemos establecer nuevos y, de este modo, ir sumando hábitos y automatismos a nuestro día a día con el fin de conseguir todo aquello que nos requiere esfuerzo de forma natural y, gracias a ello, poder centrar el esfuerzo en otros asuntos . 

«Generar hábitos es ganar la batalla contra ti mismo.»

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Bajo esta premisa nos esforzamos con vehemencia y perseverancia hasta lograrlo, pero el fracaso está muy cerca y las tentaciones demasiado seductoras. ¿Pero por qué? ¿Qué razón nos lleva a tratar de auto boicotearnos y no avanzar si es lo que nos hemos propuesto? Porque no hemos conectado nuestro hábito de la forma adecuada. El esfuerzo per se no tiene ningún sentido si no se enfoca bien. Llevar una carreta llena de trigo entre cuatro personas es eficaz, pero no eficiente. Es más eficiente invertir el esfuerzo en construir ruedas. Al principio requiere de más esfuerzo y tiempo, pero una vez la rueda está terminada es capaz de girar por sí sola. Somos más productivos, más eficaces y más eficientes.

(Lee «Crea tu estilo de vida. Redefiniendo los conceptos tiempo, esfuerzo y dinero para mejorar tu felicidad» y aplica bien la fórmula del esfuerzo).

Según la Real Academia Española, esto es un hábito:

«Modo especial de proceder o conducirse adquirido por repetición de actos iguales o semejantes, u originado por tendencias instintivas.»

¿Ya está? Esta definición es incompleta. ¿Por qué si no a tanta gente le cuesta levantarse cada mañana para ir a trabajar aunque lleven diez años haciéndolo? Porque los hábitos deben conectarse con propósitos que nos hagan felices, que nos hagan crecer, que nos desarrollen como personas. ¿Cómo vamos a interiorizar un proceso que no nos gusta? Conectándolo a tu pasión. No te enfrentes a tu naturaleza, ayúdala y guíala.

Imagina que tu propósito es levantarte a las seis y media de la mañana. Lo intentas una y otra vez y no lo consigues y, al final renuncias y prefieres dormir que dejar atrás las sabanas y abrazar el frío de la mañana. ¿Por qué sucede esto? Porque madrugar sin ningún motivo específico no motiva a nadie. Nuestro cerebro no entiende por qué nos castigamos sin ningún sentido. Sin embargo, eres capaz de levantarte a las cinco si tienes que coger un avión para irte de viaje o ver qué han dejado los Reyes Magos debajo del árbol. Porque hay una pasión detrás. El problema es que llevamos tanto tiempo sumidos en la monotonía que hemos olvidado nuestras pasiones, nuestras motivaciones, aquello que nos saca de la cama. Hemos dejado de levantarnos con ilusión, ahora despertamos con hastío. Hemos olvidado quiénes somos.

«Somos nuestras pasiones. Somos nuestras convicciones. Conéctate contigo mismo, busca tu motivación y encuentra tu propósito.»

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Conozco a una persona que se levanta todos los días a las seis de la mañana para ir a entrenar a la playa. No le importa si ha dormido tres horas o siete. Siempre se levanta sin esfuerzo, se levanta motivado. ¿Sabes por qué? Porque ha conectado el hábito con su propósito. Quiere ser futbolista profesional. ¿Una fantasía? El tiempo lo dirá. Pero su voluntad es tan fuerte que aunque los resultados tarden en llegar, continuará. Se ha comprometido a entrenar cinco horas diarias. Muchos piensan que eso es de locos. Somos capaces de dedicar cuarenta horas —e incluso más— a trabajar en algo que no nos hace felices, pero no estamos dispuestos a dedicarlo a aquello que nos llena. No sé quién está más loco. La clave reside en esforzarte por lo que quieres, en luchar por lo que anhelas, sin medias tintas, haciendo todo lo que esté a tu alcance para conseguirlo. Creemos que, como dice la canción: «los sueños, sueños son», pero no. No existen metas inalcanzables, sólo voluntades frágiles. No hay caminos imposibles, sólo caminantes sin convicción. 

«Desempolva tus pasiones. Practícalas. Entrégate a ellas. Sé tú mismo sabiendo quién eres.»

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Como dijo Sandoval en la película «El secreto de sus ojos»:

—Escribano, ¿qué es Racing para usted?
—Una pasión.
—Aunque hace nueve años que no sale campeón.
—Una pasión es una pasión.
—¿Te das cuenta, Benjamín? El tipo puede cambiar de todo: de cara, de casa, de familia, de novia, de religión, de dios. Pero hay una cosa que no puede cambiar, Benjamín. No puede cambiar de pasión.

El ser humano siempre se ha movido por pasiones. La pasión creó la música, el arte, el baile, la escritura… El mundo ha sido forjado por quienes se atrevieron y se esforzaron en conquistarlas. ¿Por qué tú no vas a intentarlo? ¿Prefieres la comodidad de la cama a la incomodidad del esfuerzo? No naciste para ver el éxito de otros a través de una pantalla. No creciste con el sueño de estar tumbado en un sofá. ¿Recuerdas cuáles son tus sueños? ¿Cuál fue el último paso que diste en la dirección adecuada? ¿Cuándo renunciaste a ellos?
Dicen que el ser humano puede sobrevivir tres minutos sin aire, tres días sin agua y tres semanas sin comida. Pero no se trata de sobrevivir, se trata de vivir. ¿Cuánto tiempo puedes vivir sin pasión? Hasta los romances más intensos se desvanecen cuando la pasión se evapora. No te limites a imaginar, no vivas los sueños de otros, encuentra tu propósito y acércate a ellos. Lo que te levanta de la cama es la motivación, lo que te mantiene fuera es la disciplina, pero lo que le da sentido es la pasión. Si te alineas con tu propósito, adquirirás el hábito.