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Hábitos. Por qué son tan importantes y cómo podemos generar nuevos sin luchar contra nosotros mismos.

Tiempo de lectura: 4 minutos

Antes de dar un paso en cualquier dirección, hay que medir muy bien qué consecuencias tiene darlo y, también, qué consecuencias tiene no darlo; saber qué efectos tiene en nuestra vida las cosas que estamos haciendo. En otras palabras, tenemos que pensar antes de tomar una decisión. ¿Pero no sería demasiado estresante vivir constantemente pensando en todo lo que debes hacer? De esta necesidad nacen los hábitos. Gracias a ellos podemos aumentar nuestra productividad y gestionar nuestro tiempo.

«Quienes dicen que para jugar a un juego hay que saber las reglas del juego, normalmente no conocen las reglas de juego.»

Al día tomamos millones de decisiones de forma inconsciente, en modo piloto automático. El cerebro siempre va a buscar la forma más eficiente de distribuir los recursos, ya que si tuviéramos que decidir conscientemente cuándo respirar o cuándo pestañear, acabaríamos locos o muertos. Nuestro cerebro interioriza estas acciones y otras más complejas como el lenguaje no verbal, caminar o tocar un instrumento; y distribuye las cargas de trabajo para que podamos dedicar nuestra atención y concentración a forjar nuevas decisiones. Es la única manera de seguir evolucionando y mejorando, de lo contrario nos estancaríamos en determinadas acciones que requerirían toda nuestra atención. Cada uno de los nuevos procesos que pasa a ejecutarse desde el piloto automático, es un hábito generado. Una vez adquirido y asentado en nuestro estilo de vida, podemos establecer nuevos y, de este modo, ir sumando hábitos y automatismos a nuestro día a día con el fin de conseguir todo aquello que nos requiere esfuerzo de forma natural y, gracias a ello, poder centrar el esfuerzo en otros asuntos . 

«Generar hábitos es ganar la batalla contra ti mismo.»

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Bajo esta premisa nos esforzamos con vehemencia y perseverancia hasta lograrlo, pero el fracaso está muy cerca y las tentaciones demasiado seductoras. ¿Pero por qué? ¿Qué razón nos lleva a tratar de auto boicotearnos y no avanzar si es lo que nos hemos propuesto? Porque no hemos conectado nuestro hábito de la forma adecuada. El esfuerzo per se no tiene ningún sentido si no se enfoca bien. Llevar una carreta llena de trigo entre cuatro personas es eficaz, pero no eficiente. Es más eficiente invertir el esfuerzo en construir ruedas. Al principio requiere de más esfuerzo y tiempo, pero una vez la rueda está terminada es capaz de girar por sí sola. Somos más productivos, más eficaces y más eficientes.

(Lee «Crea tu estilo de vida. Redefiniendo los conceptos tiempo, esfuerzo y dinero para mejorar tu felicidad» y aplica bien la fórmula del esfuerzo).

Según la Real Academia Española, esto es un hábito:

«Modo especial de proceder o conducirse adquirido por repetición de actos iguales o semejantes, u originado por tendencias instintivas.»

¿Ya está? Esta definición es incompleta. ¿Por qué si no a tanta gente le cuesta levantarse cada mañana para ir a trabajar aunque lleven diez años haciéndolo? Porque los hábitos deben conectarse con propósitos que nos hagan felices, que nos hagan crecer, que nos desarrollen como personas. ¿Cómo vamos a interiorizar un proceso que no nos gusta? Conectándolo a tu pasión. No te enfrentes a tu naturaleza, ayúdala y guíala.

Imagina que tu propósito es levantarte a las seis y media de la mañana. Lo intentas una y otra vez y no lo consigues y, al final renuncias y prefieres dormir que dejar atrás las sabanas y abrazar el frío de la mañana. ¿Por qué sucede esto? Porque madrugar sin ningún motivo específico no motiva a nadie. Nuestro cerebro no entiende por qué nos castigamos sin ningún sentido. Sin embargo, eres capaz de levantarte a las cinco si tienes que coger un avión para irte de viaje o ver qué han dejado los Reyes Magos debajo del árbol. Porque hay una pasión detrás. El problema es que llevamos tanto tiempo sumidos en la monotonía que hemos olvidado nuestras pasiones, nuestras motivaciones, aquello que nos saca de la cama. Hemos dejado de levantarnos con ilusión, ahora despertamos con hastío. Hemos olvidado quiénes somos.

«Somos nuestras pasiones. Somos nuestras convicciones. Conéctate contigo mismo, busca tu motivación y encuentra tu propósito.»

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Conozco a una persona que se levanta todos los días a las seis de la mañana para ir a entrenar a la playa. No le importa si ha dormido tres horas o siete. Siempre se levanta sin esfuerzo, se levanta motivado. ¿Sabes por qué? Porque ha conectado el hábito con su propósito. Quiere ser futbolista profesional. ¿Una fantasía? El tiempo lo dirá. Pero su voluntad es tan fuerte que aunque los resultados tarden en llegar, continuará. Se ha comprometido a entrenar cinco horas diarias. Muchos piensan que eso es de locos. Somos capaces de dedicar cuarenta horas —e incluso más— a trabajar en algo que no nos hace felices, pero no estamos dispuestos a dedicarlo a aquello que nos llena. No sé quién está más loco. La clave reside en esforzarte por lo que quieres, en luchar por lo que anhelas, sin medias tintas, haciendo todo lo que esté a tu alcance para conseguirlo. Creemos que, como dice la canción: «los sueños, sueños son», pero no. No existen metas inalcanzables, sólo voluntades frágiles. No hay caminos imposibles, sólo caminantes sin convicción. 

«Desempolva tus pasiones. Practícalas. Entrégate a ellas. Sé tú mismo sabiendo quién eres.»

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Como dijo Sandoval en la película «El secreto de sus ojos»:

—Escribano, ¿qué es Racing para usted?
—Una pasión.
—Aunque hace nueve años que no sale campeón.
—Una pasión es una pasión.
—¿Te das cuenta, Benjamín? El tipo puede cambiar de todo: de cara, de casa, de familia, de novia, de religión, de dios. Pero hay una cosa que no puede cambiar, Benjamín. No puede cambiar de pasión.

El ser humano siempre se ha movido por pasiones. La pasión creó la música, el arte, el baile, la escritura… El mundo ha sido forjado por quienes se atrevieron y se esforzaron en conquistarlas. ¿Por qué tú no vas a intentarlo? ¿Prefieres la comodidad de la cama a la incomodidad del esfuerzo? No naciste para ver el éxito de otros a través de una pantalla. No creciste con el sueño de estar tumbado en un sofá. ¿Recuerdas cuáles son tus sueños? ¿Cuál fue el último paso que diste en la dirección adecuada? ¿Cuándo renunciaste a ellos?
Dicen que el ser humano puede sobrevivir tres minutos sin aire, tres días sin agua y tres semanas sin comida. Pero no se trata de sobrevivir, se trata de vivir. ¿Cuánto tiempo puedes vivir sin pasión? Hasta los romances más intensos se desvanecen cuando la pasión se evapora. No te limites a imaginar, no vivas los sueños de otros, encuentra tu propósito y acércate a ellos. Lo que te levanta de la cama es la motivación, lo que te mantiene fuera es la disciplina, pero lo que le da sentido es la pasión. Si te alineas con tu propósito, adquirirás el hábito.

2 Comentarios

  1. Antes de pasar al análisis del post, debo felicitarte por este blog. En este post, valga la redundancia, he conseguido conectar en todo momento con la información y el concepto que quieres transmitir desde tu pensamiento interior, el cual exteriorizas con un grandísimo carisma. Has conseguido que una vez he iniciado la lectura de este, estaba obligado a seguir para ver que me decían las siguientes líneas. En mi opinión, concibo un hábito como la práctica habitual de algo. Pues bien, estos, a modo de sinónimo es una rutina. Pero la diferencia que tú le das, es que no es lo mismo hacerlo con esfuerzo y motivación, es decir, con el propósito de llegar a alcanzar algo, fijarte una meta. Las personas que se rinden o no intentan sus sueños, son personas que no han nacido para ello, son personas que se conforman y ello hace que sean cómodas. Al fin y al cabo, abrazar a la incomodidad es abrazar a las ganas de mejorar y conseguir llegar a donde uno quiera.

    1. Muchísimas gracias por tu tiempo y por dedicarme estas palabras. La verdad que es un gran orgullo ver cómo aquello que intento transmitir es captado a la perfección. Y me ha encantado el modo en que has simplificado el contenido: repetición sin motivación es rutina, repetición con motivación es un hábito.

      Un saludo y ¡espero seguir viéndote por aquí!

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