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Cómo afrontar 2017 para que sea mejor que nunca

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Una piedra, como la de mi mano, primero estuvo en el suelo.
El distraído tropezó con ella.
El ocupado la ignoró.
El violento la usó como proyectil.
El emprendedor consiguió venderla.
Kafka escribió sobre su soledad.
Sísifo la llevó hasta la cima de la montaña.
David derrotó con ella a Goliat.
Michelangelo la transformó en una bella escultura.

En todos los casos, la piedra fue la misma.
En todos los casos, la diferencia estuvo en el hombre.

2017 es el mismo año para todos.
Depende de ti cómo afrontarlo.

Afrontar el 2017 y no morir en el intento

Es fácil estar estancado y no darse cuenta de ello. Como un pez en un estanque, siempre en movimiento sin ir a ninguna parte; devorado por una rutina mundana que te mantiene donde estás, sin mejora. A diferencia de los peces, tenemos la capacidad de ser conscientes de nuestro alrededor, y de hacer algo al respecto. Sin embargo, la mayoría sólo vigilan dónde ponen el pie, sin prestar atención hacia donde le dirigen sus pasos.

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El cambio de año ayuda a mirar con retrospectiva el camino que has recorrido, si has avanzado hacia donde querías, si sigues perdido buscando un rumbo o si, a pesar de tus esfuerzos, tus pasos no te han llevado donde quieres. Cambiar de año es la excusa perfecta para empezar a ser la persona que te gustaría ser. Es como pintar sobre un lienzo en blanco, escribir una nueva página de tu vida. Esta nueva hoja está limpia de manchas y errores, y está deseando que hagas de ella algo memorable, para que cuando acabe el año, la contemples y sientas orgullo de la obra ahí plasmada. Pero de nada sirve pintar de forma abstracta, no eres Kandinski. Necesitas un propósito, una meta, sólo entonces podrás construir tu camino. 

Encontrar el propósito de tu vida no es fácil, como dijo Mark Twain, «los dos días más importantes de tu vida son el día que naces y el día que descubres para qué». Si estás leyendo esto con la esperanza de encontrar el sentido de la vida, saber adónde vamos, me temo que te has equivocado de lugar, que esto no es un templo oculto en el Himalaya y yo no soy el Dalai Lama. Hay tantas formas de vivir y la felicidad tiene tantas maneras de existir como personas hay en el mundo. Pero sí puedo contarte lo que a mí me ayudó a descubrir, no sé si el sentido de la vida, pero sí el objetivo de mis actuales días, porque nada es para siempre y, al igual que el mundo, nosotros también cambiamos. Puede que lo que te haga feliz hoy deje de hacerlo en un tiempo. Somos inconformistas por naturaleza, unos más que otros, pero inconformistas, al fin y al cabo. Y así debe ser. Conformarse es el verbo favorito de los mediocres, de los que se rinden ante las dificultades, de quienes no saborean la victoria, porque nunca arriesgan.

Para ver el camino con nitidez hay que disipar la niebla

Las dudas que más lectores me han presentado es: «quiero hacer algo con mi vida, pero no sé el qué», «quiero emprender, montar algo, dar un giro a mi vida, pero no sé cómo», «quiero cambiar mi situación actual, ¿qué tengo qué hacer?». Nosce te ipsum, muy fácil de decir, ¿eh? ¿Pero cómo se hace eso? Imagina tres barcos en el medio del océano. Uno de ellos, desprovisto de brújula y mapas, se mueve sin rumbo. Otro, sabe exactamente hacia donde debe ir y pone toda la maquinaria en esa dirección, sin percatarse de que tiene el ancla echada. El último sigue las directrices de un mapa antiguo, un mapa del cual no se sabe quién lo trajo o de dónde salió.

El primer barco no llegará a ningún destino, pero se llenará de historias, aprendizajes, anécdotas y experiencia.

El segundo se esforzará en vano, no vivirá muchas cosas nuevas y se frustrará creyendo que el océano es demasiado grande.

El tercero llegará al destino, pero allí no hay nada más que agua. Perseguía el sueño de otros, no el suyo.

Como vemos, el primer y tercer navío, a pesar de no conseguir sus objetivos, crecieron en cierta medida. Sin embargo, la segunda embarcación, a pesar de tener muy claro qué hacer y hacia dónde ir, no consiguió moverse. Lo primero que tenemos que revisar es qué clase de anclas tenemos. Esas anclas pueden ser miedos, comodidades y excusas. ¿Cómo saber si tienes un ancla?

7 señales de que tienes un ancla que te impide avanzar

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1. Estás atrapado en el pasado

Si tus recuerdos son más importantes que tus sueños, sólo pueden pasar dos cosas: o tienes 90 años o te estás engañando a ti mismo. Los recuerdos son tesoros, y como tales, se almacenan, no se llevan encima. Viaja ligero, los recuerdos no desaparecerán, pero si los arrastras en cada viaje, en cada mudanza, en cada decisión, no podrás moverte. Crecer es ir perdiendo cosas, gente, y formas de pensar. 

2. Inviertes demasiado tiempo en otra realidad

Conocí a un tipo que estaba enamorado de una chica sin saber su nombre. Cada noche la seducía y conquistaba con respuestas ingeniosas, cada noche le hacía el amor como el mejor de los amantes, cada noche le contaba sus secretos como una flor que se abre. Pero sólo eran sueños. El miedo al fracaso le impedía ir a hablar con ella. Creyó que soñarla era suficiente, y ansiaba el momento de ir a dormir para poder verla. Lo había soñado tantas veces que olvidó que podría intentarlo en el mundo real. Sus deseos no eran más que una ilusión. Una ilusión que le hacía sentir bien. A otros les pasa con el dinero, con tener el cuerpo perfecto o ser populares en algo. Dedican tanto tiempo a soñarlo que olvidan que pueden lograrlo.

3. Tu comodidad te impide hacer lo que quieres

Es muy fácil querer cambiar algo, pero no tanto hacerlo. «Quiero salir a correr», pero en casa se está muy bien. «Quiero comenzar a escribir», pero primero veré la tele. Normalmente, lo que más miedo nos da hacer, es lo que más necesitamos.

4. No recuerdas la última vez que algo te emocionó

No hablo de la película «Un monstruo viene a verme», hablo de emocionarte con algo que estabas haciendo. Tú, por ti mismo. Hablo de pasión, de olvidarte de lo demás y centrarte tanto en algo que olvides mirar las notificaciones de tu móvil, hablo de sentir esa euforia que sólo nace lejos de la rutina.

5. Te aburres con demasiada frecuencia

Fui a tomar una cerveza con alguien, y mientras ella estaba en el baño, casi inconscientemente saqué el iPhone, hice el recorrido rápido de Instagram, WhatsApp, LinkedIn, Correo y Facebook y lo guardé. Pero me pregunté, ¿qué hacía la gente antes cuando la otra persona iba al aseo? Pregúntate ahora, qué haces después de cenar cuando no sabes qué hacer. Si no tuvieras móvil, ¿qué harías? ¿Aburrirte? Si no lo sabes, es una señal clara de que hay un vacío por llenar.

6. Todas las semanas parecen iguales

Tu vida está marcada por el calendario. Las únicas cosas nuevas que pasan en tu vida ocurren porque es Navidad, Año Nuevo, Carnaval, San Juan… Pero no porque tú estés haciendo nada al respecto. ¿Qué nuevo tienes para contar de esta última semana? ¿Qué has aprendido? ¿Qué has hecho que sea memorable? Sin variedad la vida se sume en la monotonía. Con aleatoriedad, se viste de seda y oro.

7. Normalmente te sientes cansado

Cumplir con tus obligaciones, ya sean laborales, familiares o de otra índole; son la excusa perfecta para no sentirte mal cuando te repites el cansancio que tienes. Tienes que ir a hacer algo más, pero ya has cumplido con el mínimo y te escondes bajo el lema «ya he hecho lo que tenía que hacer hoy». Has sido capaz de aguantar horas y horas de fiesta, te has levantado de madrugada como un resorte para coger el vuelo que daba comienzo a tu viaje. ¡No es cansancio! Es falta de motivación. El cansancio mental es tan peligroso que te hace creer que es físico. Y te anula.

Tengo un ancla, ¿qué hago ahora?

Si te sientes identificado con alguno de los puntos anteriores, es lo primero que deberás solucionar. La pregunta es cómo. Primero, deberás sincerarte contigo mismo y hacerte las preguntas correctas. No te preguntes qué estás dispuesto a hacer para conseguir ser la persona que quieres ser. Pregúntate qué estás dispuesto a perder. Qué estás dispuesto a dejar de hacer. ¿Te ves capaz de dejar atrás tu pasado? ¿De no inventar excusas? ¿De esforzarte y dejar atrás la pereza y el miedo? Coge papel y boli. En serio, para, no sigas leyendo. Te puede parecer una tontería o que te ves lo suficientemente capaz para recordar lo que vayas a escribir en el papel, pero es sólo una excusa más para no esforzarte y no cambiar. «Lo puedo escribir en el móvil», te seducirá la idea. Pero es tu cerebro que te está manipulando. ¿Dejar de hacer algo fácil como es leer para buscar cosas y escribir? ¡Escribir! Hace siglos que no lo hago, ¿cómo se cogía un bolígrafo? Demasiado esfuerzo. Si no eres capaz de hacer esto, ya puedes cerrar esta página, porque no va a servirte de nada. Necesito que tengas confianza en mí y pongas esfuerzo y tiempo de tu parte. ¿Hay trato?

5 pasos para cumplir tus propósitos de 2017

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1. Escribe cosas que te gustaría hacer

Sin orden de prioridad y sin pensar demasiado, tal y como te vengan a la mente. En 2016 me propuse completar un cubo de Rubik, por ejemplo. No busques objetivos que cambian la vida por completo, deja que fluya tu imaginación. Una vez las escribas, pregúntate por qué y escribe la respuesta. Verás que conforme te vayas contestando, te irás conociendo mejor, es como si la escritura descubriera una parte de ti que no conocías, o de la que ya no te acordabas. Una meta sin una razón es un propósito sin sentido.

2. Ahora sé más específico

Si has escrito que quieres bajar peso, pon cuánto peso quieres y de qué forma te gustaría hacerlo. Es importante que sea de la forma en que te gustaría, en lugar del modo más rápido en que lo vas a conseguir o como más se recomienda. Si lo haces de la forma en que te gusta necesitarás menos motivación para lograrlo, porque sólo por el hecho de hacerlo ya te hará feliz. Así que piensa si te gustaría con deporte en equipo, saliendo a correr por tu cuenta, en clases con un profesor, etc. Especifica cada punto y, al contrario de lo que muchos aconsejan, no pongas fechas, a no ser que sea totalmente necesaria, por ejemplo: «quiero subir a una carroza en Carnaval».

3. Divide cada objetivo en tres columnas

En la primera pon NECESITO, y ahí pon las herramientas, dinero o cosas previas para poder comenzar. Importante, sólo para comenzar.

En la segunda columna pon INVIERTO. Calcula cuánto tiempo diario destinarás a eso para poder conseguirlo. Súmale un 40% en concepto de imprevistos. ¿Lo harás todos los días o solo de lunes a viernes? Para que te hagas una idea de lo que conseguirás a largo plazo, multiplica por 365 si crees que no fallarás ningún día (permite que me ría) o por 225 si los fines de semana y festivos dedicarás menos o nada. Dedicando 40 minutos diarios, cuatro días a la semana, a estudiar inglés, al acabar al año serán 140 horas, casi como un Máster Universitario.

Tercera columna: SACRIFICO. Asusta solo de escribirlo, ¿eh? La materia ni se crea ni se destruye, no es diferente para nosotros. Si quieres correr una maratón, tendrás que dejar de fumar, si quieres leer un libro a la semana, a lo mejor tendrás que dejar de lado un poco la televisión y el cine, aunque sea doloroso. Analiza tu día a día y mira cómo reajustar tu horario para poder cumplir con tus objetivos. ¿Sacrificarás horas de sueño? ¿De Facebook? ¿De perder tiempo con cualquier distracción? Eso depende de ti.

4. Solucionar la columa NECESITO

Establece un plan para conseguir solucionar cada una de las necesidades requeridas. ¿Necesito guantes de boxeo? ¿Un mínimo de alemán? ¿Más tiempo? Céntrate en cada punto y busca cómo conseguir eso para poder ponerte en marcha. Si necesitas aprender a nadar, por ejemplo, tu modo de actuar será calcular el dinero que necesitas para apuntarte a clases de natación, si no te lo puedes permitir, buscar cómo ahorrar esa cantidad o, buscar una alternativa como pedirle a alguien que te enseñe en la playa. Por cada objetivo, quedaría algo como esto.

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5. Comienza a hacer

Último paso. Haz. Muévete. Levántate de la cama. Haz. El éxito se mide en acciones, no en pensamientos. Todo esto está muy bien, pero si no haces nada al respecto solo habrá sido un ejercicio que te hará frustrar más, porque saber lo que tienes que hacer y no hacerlo es casi peor que no saber qué tienes que hacer. Aquí es donde estás tú contra ti mismo. El duelo por antonomasia. Si te cuesta horrores dar el primer paso, léete mi artículo sobre cómo aumentar la fuerza de voluntad y eliminar la pereza. Al principio es difícil, pero con constancia todo irá sobre ruedas.

Esta lista se debe convertir en tu guía. Decórala, pásala a ordenador, ponle flores o haz lo que quieras. Lo único necesario es ponerla al lado de tu cama o en algún sitio de fácil acceso. Leerla te consumirá 5 minutos como máximo, si la lees cada día al despertarte acabarás interiorizándola. Entiende que los cambios que quieres llevar en tu vida comienzan ahí. Si te preguntas de qué te va a servir leerla cada día, te diré que de mucho si luego haces cosas al respecto y de nada si la vuelves a dejar donde estaba. Los cambios en la vida no son independientes, es todo una mezcla de actitudes. Deberás generar hábitos que te ayuden a eliminar los malos hábitos. Con el tiempo, tu seguridad y confianza aumentarán, y esa nueva visión y ese nuevo «yo» te ayudará a encontrar tu pasión y entender el por qué del cambio.

Antes de que te des cuenta, tu estilo de vida habrá cambiado. Serás otra persona, tendrás otras prioridades, te interesarás por nuevos temas y tendrás nuevas metas. Cada vez más altas. Se empieza por aquí, por un boli y un papel, y poco a poco irás descubriéndote a ti mismo. Algunos no creerán en lo que haces, y te contarán historias de terror como que el 88% de las personas no cumplen con sus propósitos de año nuevo. Eso es cierto, pero no les hagas caso, si estás aquí es porque quieres ser del 12% restante. No se trata de ser mejor que nadie. Se trata de ser mejor que uno mismo. No hay nadie más valiente que quien conquista sus deseos, ya que la batalla más dura es la que se libra contra uno mismo.

8 Comentarios

  1. Chapeau Varolabs!

    Coincido en el apartado de apuntar tus deseos de año nuevo en un papel, concretamente lo escribo en un libro de vida que tengo, y me gusta ver como me he propuesto barbaridad de temas y los he cumplido (no todos, tampoco seré hipócrita). Tu argumentación es didáctica y de uso práctico, me ha gustado mucho la metáfora del barco, sintetiza humildemente tu idea, y como no, el titular de la piedra genial!

    Por cierto, las anclas y los métodos tácticos que enumeras estan francamente bien, quizás podrían haber muchos más por eso hablaria más sobre conceptos y ejemplos que no de enumeraciones sistemáticas.

    Es un placer leer tu contenido, tu evolución progresa gratamente,

    Saludos!

    1. ¡Gracias Dani!
      Sí, el contacto de la mano contra la libreta es esclarecedor, creo que eso y el tener que usar fuerza para escribir ayuda a exportar tus ideas.
      Y tienes razón, puede que debiera haberme metido más de lleno, quizá profundice más en un futuro contenido.
      Gracias por leer.

  2. Muchísimas gracias por dedicar tu tiempo y esfuerzo a escribir esto. Ha sido toda una inspiración. Ahora a escribir la lista. Gracias.

    1. Muchas gracias a ti por tus palabras y, ¡enhorabuena por el primer paso! Espero que te pases más veces por aquí y me comentes si has ido consiguiendo tus metas.

      Un abrazo.

  3. Juanma, me ha encantado esa división en tres columnas. Yo este año no he hecho propósitos porque no he querido acumular más propósitos, jeje, pero pienso guardar la idea para cuando me ponga nuevos propósitos, ya sea el próximo Año Nuevo o bien (casi) cualquier día que me parezca bueno para ello, ¿verdad? Hablo de ello (y sobre todo de ese “casi”) en uno de los artículos de mi blog, es posible que lo hayas leído. En fin, el comienzo de un nuevo año desde luego que es una buena oportunidad. Pero cualquier día es una oportunidad para establecer metas si estas nos convienen.
    ¡Un abrazo!

    1. ¡Gracias Cristian! Al final se leen muchas cosas por internet y la mayoría de ellas nacieron de una teoría que nunca se comprobó. Yo puse muchas cosas en práctica (siempre trato de probar cosas nuevas) y al final tuve que hacerle unos cuantos retoques a lo ya establecido para que me funcionase. Porque un traje puede quedarte bien, pero si quieres que te quede espectacular debes hacerlo a medida.
      Sí ¡por supuesto que leí tu entrada! Y vuelcas mucha razón ahí. El cambio comienza por uno mismo, y si usamos fechas clave como trampolines pueden darnos un impulso inicial. Luego dependerá de cómo te desenvuelvas en el agua.

      Gracias por la visita y espero verte pronto, por aquí o en tu blog.
      Un saludo.

  4. Hola J. Varo
    Como haces para organizar mentalmente todos tus sueños y pensamientos? Como haces para que no te asfixien? Que has logrado ya en este 2017? Estoy segura que hay cosas que dejas en el camino, que hay parte de sacrificio y de renuncia….. compensa? Yo estoy a la espera de encontrar ese QUE, un COMO y el CUANDO para poner en marcha lossueñosdebilma.

    1. Hola Bilma. Gracias por tu comentario y perdona por no haber contestado antes, ¡he estado de vacaciones! Te contesto a las preguntas a ver si puedo ayudarte.
      1. La verdad que mentalmente no organizo nada, porque la cabeza es traicionera y nunca es la misma persona la que se acuesta que la que se levanta. Cuántas veces me habré dormido pensando en lo que voy a hacer mañana a primera hora, y quedarme durmiendo. Como no puedo fiarme de mí mismo al 100%, lo apunto todo.
      2. ¿Quién ha dicho que no deben asfixiar? Deben asfixiarte, el estrés, el riesgo y la incomodidad son la zona de crecimiento. Cuando sufrimos de ansiedad o asfixia es una señal que nos está enviando nuestro cuerpo, hagámosle caso. Si estoy ansioso porque no consigo hacer lo que me he prometido, ¡no se va a ir! Tendré que hacer algo, esforzarme, y sí, sacrificarme.
      3. Pues de momento tendré la mitad de la lista ya hecha. Algunos ya sé que no podré este año (por tiempo sobre todo), a otros he renunciado porque durante el año he tenido nuevas oportunidades y prioridades, y he tenido que tomar decisiones. Pero los apuntaré para el año que viene, o quizá lo que creía que me haría feliz este 2017 ya no me hará feliz en 2018. Prefiero apuntar alto y no llegar que apuntar bajo, y tampoco llegar. Y los más importantes para mi crecimiento personal los he conseguido.
      4. Compensa totalmente. Una cosa que me funciona muy bien es mirar atrás y decirme: ¿qué sé hoy que no sabía hace un año?, ¿qué he conseguido este año que tiempo atrás era impensable? Miro lo que voy consiguiendo con perspectiva, y eso es lo que me anima ir a más. O visto de otra forma, ¿compensa la comodidad de no hacer nada, dormir mucho, estar descansado y que todo siga igual?
      5. Desde mi punto de vista, creo que esperar es un error. Si quieres algo, ve por ello. El universo no conspira para fastidiarnos, pero tampoco para ayudarnos. Pon en marcha acciones que creas que pueden acercarte a tus sueños, si no lo hacen, habrás aprendido algo muy valioso: sabes qué camino no tomar. Ya es más de lo que tenías.

      Un saludo.

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